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sábado, 29 de octubre de 2011

Flotar sobre el conocimiento

¿Internet modifica nuestra forma de pensar?
Parece que toda nueva tecnología tiene sus detractores y, dado que Internet es la nueva tecnología de moda (o más que de moda, “la” nueva tecnología), no puede faltar un coro de voces que proclaman un santo (no, santo no, laico, mejor) espanto ante sus consecuencias. Hace poquísimo, un best-seller que convocó la atención mediática clamó a los cuatro vientos que el uso de Internet nos hace más superficiales, puesto que favorece una “lectura interrupta” por constantes y nuevos estímulos. Justamente, lo que se perdería es la capacidad de profundizar en el conocimiento, condenándonos a navegar por su superficie (de ahí lo de superficiales).

Leer la publicación. Por Esteban Magnani.

viernes, 22 de julio de 2011

Para reflexionar

Internet contamina
Los correos electrónicos y las búsquedas contaminan. Las hipótesis sobre las que se realizan los cálculos pueden ser motivo de debate, pero el documento aporta una reflexión sobre una actividad que el usuario contempla como limpia. Cada día se envían 247.000 millones de mensajes, según datos de 2009, y dentro de tres años serán 507.000 millones, según el informe de Arobase. En Francia, un empleado de una empresa con cien trabajadores recibe una media de 58 mensajes y envía 33. Para calcular el impacto ambiental, el estudio les atribuye una media de un mega por correo lo que resulta excesivo, pero aplicando este supuesto cada asalariado genera 136 kilos de CO2 al año. Además, el estudio atribuye una media de 949 búsquedas en Internet por internauta al año. El factor que más contribuye a la contaminación son los servidores que atienden a estas búsquedas, su gran gasto energético. El estudio calcula que servir las búsquedas anuales de un internauta supone emitir el equivalente a 9,9 kilos de CO2. Un buen uso de los favoritos, que ahorre búsquedas, o el empleo de palabras claves precisas permitiría ahorrar cinco kilos anuales